República

Arte, agro y naturaleza

Esa relación visual, que hoy día va de lo puramente estético a lo conceptual y a la crítica social, motivó al Comité de Damas de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) a crear en 1996 un concurso que, en palabras del presidente ejecutivo de la JAD, revalorizara el ambiente sano y límpido de las zonas rurales dominicanas y las acciones sencillas y positivas de su gente.

“Cuando decidimos hacer este concurso quisimos darle valor a la vida rural, a la vida agrícola, a la vida del campo, pero recogido por los artistas. Y no tienen que ser los artistas ya probados, sino también aquellos artistas que tiene esa virtud y nunca la han desarrollado. Y motivar a los noveles artistas, y a los no tan jóvenes, a recoger en el lienzo la vida del campo dominicano. Para nosotros fue esencial darle valor a la actividad productiva del campo. Más adelante vimos que muchas veces cuando uno va al campo no solo  vive la siembra de yuca, sino también la naturaleza, el entorno”, coparte Osmar Benítez con LISTÍN DIARIO.

“Satisfacción natural” (2011, concurso XVI). Rafael Torres. Primer lugar. Y “A Dios rogando” (2013, concurso XVIII). Josefina Garrido. Tercer premio.
Este año, en su XXII edición, el Concurso Nacional de Pintura Agro y Naturaleza sigue motivando a los artistas a inspirarse y plasmar en el lienzo su particular visión del campo dominicano.

¿Cómo surge el concurso de pintura Agro y Naturaleza?
Sonia Besonias, gerente de Servicios de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), recuerda que como productora y miembro del Consejo Directivo de la entidad siempre pensó que la Junta debía dedicarse a otras cosas más allá de la producción y de la forma de ganar dinero, algo como buscar en la naturaleza la belleza del agro y plasmarla en el lienzo.

“Aprovechando mi condición de miembro sugerí que se realizara el concurso Agro y Naturaleza para pintar lo que se produce, los paisajes… El Consejo aceptó y en lo adelante un equipo muy bueno comenzamos a producir las metas”.
Besonias dice que le contó del proyecto a los maestros Guillo Pérez y Cándido Bidó y que estos les sugirieron también al maestro Amable Sterling.

“Y así surgió el equipo del jurado que evaluaría las obras”, expresa.

El primer premio de la primera edición se lo llevó en 1996 un joven estudiante de la Escuela de Bellas Artes que justo venía de un campo de Loma de Cabrera: Dustin Muñoz.  

Related Articles

Close