Estilo de Vida

Buenos modales al momento de viajar

Antes de abordar el avión para disfrutar de unas merecidas vacaciones, muchos estarán preocupados por el vestuario a llevar, los lugares a visitar, las compras, el presupuesto y demás. Pero, para disfrutar de un viaje también se necesita una buena dosis de buenos modales, paciencia, tolerancia y respeto hacia los demás.

Comencemos por la vestimenta. Hoy día no se requiere que sea formal, a menos que se trate de un viaje de negocios (traje y corbata).  Basta con una ropa presentable, cómoda, holgada y con pocas piezas para facilitar el proceso de los controles de seguridad. Preferible colores oscuros y telas flexibles, sobre todo en viajes largos, para llegar menos estrujados y disimular manchas de comidas o bebidas que pudieran ocurrir durante el viaje.

La elección de unos zapatos cómodos es fundamental, toma en cuenta las veces que tendrás que quitártelos al pasar por seguridad y no deben ser ajustados pues los pies se pueden hinchar al viajar. Además, un calzado práctico es necesario para las largas caminatas dentro de los aeropuertos.

Lleva una prenda para cubrirte del frío, recuerda que dentro del avión el aire acondicionado tiende a tener temperatura muy baja.

Evita aromas fuertes: perfumes, colonias, ungüentos. Esto puede molestar a tus compañeros de viaje.

El equipaje. Elimina sorpresas de última hora y consulta cuál es el peso máximo de equipaje permitido. El cobro de exceso de equipaje es muy alto, por lo que bien vale la pena organizarse.  Infórmate sobre las restricciones en el equipaje de mano de tu compañía aérea: dimensiones, peso y artículos permitidos. Lleva sólo lo necesario de acuerdo al tiempo de vuelo. No olvides llevar un lapicero para llenar los formularios.

En cuanto al equipaje que vas a chequear, limita la ropa a dos colores y telas combinables. Piensa en la posibilidad de comprar nueva ropa y de lavar la que lleves.

Coloca primero en la maleta las prendas más pesadas y encima las más finas. Dobla la ropa delicada con papel cebolla para que se arrugue lo menos posible, y empaca de manera compacta para ocupar poco espacio y rendir cada rincón de tu equipaje. Siempre lleva una pesa o báscula para maletas, así sabrás exactamente el peso que llevas empacado. Los zapatos deben ir en bolsas separadas para no ensuciar o maltratar la ropa.

Procura llevar una maleta limpia y bien cuidada, recuerda que por la maleta se conoce al pasajero. Es muy importante identificar tu equipaje, incluye una etiqueta con tus datos tanto en el exterior como en el interior por si llegara a perderse.

Aeropuerto. La puntualidad es el elemento fundamental para que nuestro viaje comience “con buen pie”. Por lo general, en vuelos internacionales es necesario llegar de dos a tres horas antes de la salida del vuelo.

Al arribar al aeropuerto el primer acto de generosidad y cortesía es dar la propina al maletero. El estándar internacional es ofrecer el equivalente de un dólar por maleta.

Luego es necesario hacer la fila para el check in o confirmar el pase de abordaje. En este momento, el mostrador suele estar lleno y todos los empleados de la línea aérea ocupados,  coopera teniendo tus documentos a mano, estando atento a las disposiciones de la línea comercial y con equipaje fácil de desplazar. Muchos vuelos suelen retrasarse, por lo que tener a mano algo de leer ayuda a mantener la calma.

Seguridad. Ve preparado para el proceso. Disminuye la cantidad de objetos o accesorios metálicos, vacía los bolsillos antes de llegar tu turno. Coloca tus zapatos y bultos en la canasta para esos fines, no la llenes demasiado. Si es necesario utiliza dos canastas pera evitar el riesgo de que se caiga algo en el espacio cerrado de escáner de rayos x, ¡me pasó y perdí mi almohadilla! A pesar de que el proceso es molestoso, mantén la cortesía, cooperación y paciencia.

Migración. Paso importante de control. En ocasiones, suele convertirse en un interrogatorio pero es parte de la rutina, contesta con amabilidad y naturalidad. Coopera para que sea un proceso rápido, lleva tus documentos en orden y a mano.

Puerta de embarque. La aerolínea llamará por grupos o filas: clase ejecutiva, discapacitados y clase turista.  Sólo únete a la fila cuando corresponda tu turno (tu grupo está establecido en el ticket de abordaje). Cede el paso a personas mayores o embarazadas.

En el avión. Ubica tu asiento rápidamente para no bloquear el pasillo. El espacio dentro del avión es reducido por lo que evita llegar con exceso de equipaje de mano, además los compartimentos de equipaje están diseñados para un bulto por pasajero.

Al colocar tus pertenencias en ese espacio superior, ten cuidado de no golpear o molestar a los demás o de colocar tu equipaje encima de la pertenencia de otra persona.

Al sentarte saluda con cortesía a los pasajeros que estarán a tu lado durante el viaje. Si por error alguien ocupa tu asiento, pide ayuda a un auxiliar de vuelo. Si no es posible realizar un cambio, acéptalo y ocupa el lugar que te otorguen. En ocasiones, por error de la compañía se duplican los asientos.

Existen restricciones dentro de los aviones que debemos respetar pues su propósito es cuidar la seguridad de los pasajeros: abrocharse los cinturones, colocar las carteras debajo de los asientos, apagar los celulares, mantener el sillón de manera vertical, no fumar, poner atención a las instrucciones de seguridad, etc., en ese sentido, debes ser colaborador y obedecer las normas.

Al sentarte en la fila de tres asientos, toma en cuenta que la persona que ocupa el asiento del medio tiene prioridad sobre los dos apoyabrazos del centro, pues no tiene ventana ni acceso fácil al pasillo.

Si decides dormir, procura no apoyarte en el hombro ni asiento de tu vecino, mucho menos roncar. Tampoco es el lugar para quitarte los zapatos.

Si deseas conversar, asegúrate de que tu acompañante está en esa disposición, pues en ocasiones lo único que se desea es descansar o leer. Si por el contrario, eres tú quien opta por la lectura e insisten en hablarte, excúsate con amabilidad.

Al usar el baño debes ser breve y dejarlo limpio. Recuerda tocar la puerta aunque indique estar disponible, evita una sorpresa. Si eres de los que necesitas ir con frecuencia al baño procura ocupar el asiento del pasillo para no molestar. Las damas se peinan o maquillan dentro del mismo, no en sus asientos.

A la hora de la comida, debes poner recto el asiento y colaborar al pasar los alimentos a tus compañeros. En ese momento no es oportuno ausentarse del asiento, esto dificulta el recorrido en los pasillos de los asistentes de vuelo. Procura mantener los buenos modales al comer: elimina los ruidos molestosos al masticar, mantén la comida y desechables dentro de la bandeja, no soples la comida, ni hagas ruidos con los dientes al terminar de comer. Evita traer comidas con olores fuertes al avión, esto puede producir molestias a los demás.

Por miedo a las alturas no te excedas en el consumo de alcohol, cuida cualquier comportamiento que afecte tu imagen y conducta durante el vuelo. En caso de turbulencia o peligro, mantén la calma y sigue las indicaciones. El control es esencial.

Si viajas con niños llévales algo para entretenerlos y mantenlos bajo control, evita que: pataleen el espaldar del asiento delantero, que se paren en los asientos, que griten o corran en los pasillos o que molesten a otro pasajero. Recuerda que algunas personas aprovechan este momento para descansar. En cambio, si eres tú el afectado ármate de paciencia y de ser posible, contribuye con el padre para calmar al niño. Esto será un momento pasajero y te hará lucir como una persona tolerante y servicial.

En el caso de necesitar cambiar el pañal a un bebé, es preferible hacerlo en las instalaciones especiales dentro del baño.

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